Comentario al Evangelio del 2025-07-08
Martes XIV semana del Tiempo Ordinario
¿Sabes? A veces la vida nos presenta situaciones que pueden provocar dos reacciones completamente diferentes. En este pasaje del Evangelio, vemos cómo un mismo milagro genera respuestas totalmente opuestas. Algunos quedan maravillados, como quien contempla un paisaje (景色, keishiki) nunca antes visto, mientras otros, en lugar de asombrarse, prefieren criticar y oscurecer.
La actitud de los fariseos me recuerda a veces nuestra propia tendencia humana de interpretar lo diferente como una amenaza. En lugar de abrirse a la posibilidad de algo nuevo, cierran su corazón y buscan explicaciones que mantengan intacto su pequeño mundo de certezas.
Jesús, sin embargo, no se detiene. Su compasión (哀れみ, awarenmi) es más grande que cualquier juicio mezquino. Ve a la gente como rebaño sin pastor y siente un profundo amor que le impulsa a seguir sanando, enseñando, transformando.
La pregunta que nos queda es: ¿Cómo reaccionamos nosotros ante lo nuevo? ¿Con asombro y apertura o con miedo y crítica? Te invito hoy a que elijas la luz, la compasión y la esperanza.





