CUANDO EL CORAZÓN ESTÁ ABIERTO, DIOS PUEDE RESPONDER
Comentario al Evangelio del 2025-12-15
Lunes de la tercera semana de Adviento
¿Te has preguntado alguna vez por qué a veces parece que Dios no responde a nuestras preguntas? En este Evangelio, Jesús nos muestra algo muy importante: Él conoce perfectamente nuestro corazón. Los sumos sacerdotes y ancianos le preguntan con qué autoridad actúa, pero Jesús ve que en realidad no buscan la verdad, sino ponerlo a prueba. Su pregunta viene de un corazón cerrado, lleno de desconfianza. Es como cuando en Japón practicamos el arte del shodo (caligrafía) – si el pincel no está bien preparado, si la tinta no fluye correctamente, el resultado nunca será hermoso. Así pasa con nuestra relación con Dios: cuando nuestro corazón está cerrado por la falta de fe, por el orgullo o por querer tener el control, nos volvemos incapaces de recibir su respuesta. Jesús no se niega a responder por capricho, sino porque sabe que esas personas no están preparadas para escuchar. La oración no es un monólogo donde nosotros hablamos y Dios debe responder automáticamente. Es un diálogo donde Él tiene la primacía, y nosotros necesitamos disponer nuestro corazón para poder escuchar. Hoy, examina tu corazón: ¿estás preguntando con verdadera apertura, o solo quieres confirmar lo que ya crees?





