Published On: 20 de junio de 2026362 words1,8 min read

Evangelio

No les tengan miedo, porque no hay nada encubierto que no llegue a descubrirse, ni oculto que no llegue a saberse. Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a la luz; y lo que oyen al oído, proclámenlo desde las azoteas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por una moneda? Y, sin embargo, ni uno de ellos cae en tierra sin que lo permita su Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están todos contados. Por eso, no teman: ustedes valen más que muchos pajarillos.

»A todo aquel que me confiese delante de los hombres, también yo lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue delante de los hombres, también yo lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Reflexión

Jesús nos invita a no tener miedo, porque todo lo oculto será revelado. Vivir en la verdad delante de Dios y de los demás es liberador. En el examen final del amor, no habrá secretos; solo la transparencia de un corazón que confió en la providencia divina. Nuestro Padre cuenta hasta los cabellos de nuestra cabeza; no hay detalle que escape a su amor. Esta certeza nos impulsa a confesar a Cristo sin temor, sabiendo que nuestro valor supera al de muchos pajarillos.

En Japón, la cultura del tatemae, la fachada pública, contrasta con el honne, los sentimientos genuinos. Muchos cristianos japoneses viven su fe en silencio, temiendo el rechazo social. Jesús nos llama a proclamar desde las azoteas lo que oímos al oído: que somos hijos amados de Dios. La muerte no tiene poder sobre el alma; solo la negación de Cristo nos separa del Padre.

Hoy, identifica un área donde el miedo te hace ocultar tu fe o tu verdad. Llévala a la oración y pide la gracia de la transparencia. Confía en que Dios te sostiene.

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